The Bucket List; sensibilidad, el cáncer y una película para pensar

Una vez hicieron una encuesta.
Le preguntaron a mil personas si querrían saber con anticipación el día de su muerte; el 96% dijo que no y yo siempre creí que era del otro 4%, hasta que vi The Bucket List.

Antes de Partir

Les ha pasado que están en un grupo -y como acto reflejo, místico y sobrenatural-, todos comienzan a charlar sobre “la película más popular, ícono cinematográfico y de culto”, mientras tú eres la única persona a un kilómetro a la redonda que no la ha visto. Bueno, yo soy de ese lamentable porcentaje y no porque no vea televisión o vaya al cine, sino porque esa gente definitivamente tiene más vida que yo </snif>.

Cómo este hecho era trending topic en mí, decidí hacerme cargo del “¿¡Cómo $@%&* no la viste!?” y ver aquellas películas que según novios, amigos, cercanos, compañeros de trabajo y vagabundos en la calle, debería conocer y de paso escribir mi opinión aleatoria y bipolar. Por eso -y porque amo las listas- comencé con The Bucket List, película de mi pecoso favorito Morgan Freeman y Jack Nicholson, que Netflix amorosamente distribuye en Latinoamérica como Antes de Partir. 

the bucket list

La trama es simple, dos hombres con diferentes realidades pero con un problema en común; padecen cáncer. Guión que me afectó y me llevó de golpe al 2012, año en que a mi papá le diagnosticaron cáncer al colon con ramificación en el hígado. La sensación de miedo, impotencia y frustración, los conflictos familiares en torno a la nefasta posibilidad de muerte y cómo -a pesar de todo- ver el lado positivo, está plasmado en cada minuto de la película dirigida por Reiner.

-ARGUMENTO-

Durante el primer año de carrera de Carter Chambers (Morgan Freeman), su profesor de filosofía le pide crear una “lista de deseos”, de las cosas que quería hacer en la vida antes de morir. Pero sus sueños de adolescente en contraste con la realidad: un hombre enfermo, con un matrimonio cansado, hijos, presupuesto ajustado. Lo hicieron abandonar su wish-list y terminar como un mecánico por 46 años, en una clínica oncológica compartiendo habitación con Edward Cole (Jack Nicholson); un empresario multimillonario que sólo vivió preocupado de su negocio y de tener más dinero. A ambos les detectan un cáncer peligroso, que deja a Edward y Carter con las mismas bajas probabilidades de sobrevivir y con tiempo suficiente para descubrir que tienen 2 cosas en común: la necesidad de aceptarse a sí mismo y el deseo urgente de recuperar el tiempo perdido. Así que desobedeciendo las órdenes médicas, abandonan el hospital para cumplir su nueva lista para antes de partir.

Mi viejo es un sobreviviente y no fue necesario hacer una lista para disfrutar todo aquello que postergó por ser padre, por no tener tiempo o dinero; porque tuvo una fuerza de acero y nunca se dejó vencer por el cáncer.

don_freak

Entonces sí, The Bucket List era una película que debía ver y que me hizo recordar, reír  (porque tiene unos diálogos bastante acertados de conversaciones irónicas) y llorar, porque es imposible no sensibilizarte hasta los huesos frente a la muerte y por sobretodo frente a la consciencia -o inconsciencia- de a qué le damos tiempo y a qué se lo quitamos.

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